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La ciudad de Huelva ofrece al visitante gran variedad y riqueza de recursos turísticos y patrimoniales. Por esta razón, desde la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Huelva venimos trabajando en el desarrollo de proyectos de puesta en valor del patrimonio cultural local y en actuaciones de dinamización turística. A lo largo de los siglos, Huelva ha sido testigo del paso de numerosas civilizaciones que han dejado una huella importante en el patrimonio arqueológico e industrial de la ciudad: desde fenicios, griegos, cartagineses, romanos, musulmanes... hasta llegar a la presencia inglesa de finales del siglo XIX. Esta circunstancia ha hecho de nuestra ciudad un lugar abierto y tolerante.
 
Uno de los principales valores patrimoniales de la ciudad es precisamente uno de los más complicados de observar, puesto que se halla enterrado bajo la ciudad actual. Como claro ejemplo de ciudad superpuesta, en cuyo subsuelo se encuentran niveles de ocupación humana desde el Bronce Final, pasando por los romanos hasta la Edad Media, son precisamente los restos de la mítica cultura tartésica los que ejercen mayor influencia sobre el turista que visita el Museo de Huelva. Además, dentro del término municipal de Huelva, en el Paraje natural de Marismas del Odiel, hay que destacar el yacimiento islámico de Saltés que combina una doble visita cultural y natural que brinda al visitante una oferta atractiva y llena de sensaciones de olor a marisma y salinas.
 

Huelva fue la puerta de entrada de numerosas civilizaciones mediterráneas como los griegos y los romanos, y andado el tiempo fue salida de las naves de Cristóbal Colón en su travesía atlántica, finalmente encontramos desde el último cuarto del siglo XIX un pequeño territorio inglés. Así, allá por 1873 el gobierno de España permitió la venta de las milenarias minas de Riotinto, la construcción de un ferrocarril hasta Huelva y un muelle de embarque. Con ello la ciudad se convirtió en un importante foco de presencia inglesa pero también Riotinto, Tharsis y Punta Umbría contaron con asentamientos de ingleses. El ambiente de la ciudad cambió enormemente. Cuando los ingleses llegan a Huelva encuentran una villa marinera de pequeñas y modestas construcciones donde destacaban el Convento de La Merced, y las Iglesias de San Pedro y La Concepción. Merece la pena iniciar esta visita, conocerá la Huelva que comenzaba a despertar a los avatares de la industrialización. Les recomendamos, en primer lugar, una breve visita a la que llaman hoy Casa Colón y que en época fue Hotel Colón. Fue Guillermo Sundheim el que encargó el proyecto al arquitecto José Pérez Santamaría allá por 1881 para construirlo en unos solares de su propiedad. Aún hoy parece oírse el sonido de la música en sus majestuosos salones.
 
Y ahora pasemos a conocer la Huelva del football. En la Alameda Sundheim, en unos terrenos cedidos por la Compañía Riotinto, el Recreation Club, conocido hoy como Real Clud Recreativo de Huelva, el clud de fútbol más antiguo de España, decidió construir en 1892, aprovechando los actos conmemorativos del IV Centenario del Descubrimiento que tendrían lugar en la ciudad, un recinto deportivo o Velódromo para la práctica del críquet, fútbol, ciclismo, patinaje y tiro de pichón. El recinto siguió el modelo del construido en Londres por la Sociedad Velocipedística y tenía una explanada de 400 metros y una pequeña tribuna de gradas. Hoy, ya desaparecido, pueden contemplar un monumento conmemorativo del nacimiento del fútbol que evoca tiempos pasados en el que un deporte de masas como el fútbol dio sus primeros pelotazos en Huelva.
 
Debemos continuar nuestro paseo evocador con las construcciones realizadas por una pujante burguesía onubense que aprovechó convenientemente la afluencia de capital extranjero a la ciudad en estos momentos. El lenguaje de las viviendas y edificaciones es de variados estilos: la Estación de Sevilla en neomudéjar, neogótico la Iglesia de la Milagrosa, modernista la antigua Clínica Sanz de Frutos, eoclásico el Gran Teatro, regionalista del Instituto Rábida, etc.
 
Este agradable paseo por las calles de la Huelva inglesa nos conduce a orillas de la Ría del Odiel, donde se encuentra el Muelle de la Compañía Rio Tinto. El atardecer se contempla aquí con una gama cromática de malvas y tonos anaranjados que no olvidará, no en vano nos situamos en el corazón de la Costa de la Luz.

A todo ello debemos unir nuestra conocida oferta gastronómica de jamón ibérico y marisco que hacen la visita a la ciudad una suculenta experiencia. Si aún no queda encantado podrá tomar el sol a unos minutos de la capital, en la Playa del Espigón. No olvide pues pasar unos días con nosotros, repetirá sin dudarlo.